Los salvaescaleras son plataformas o sillines que, a través de raíles sujetos a la propia escalera, permiten a cualquier persona con movilidad reducida desplazarse de forma segura  de una planta a otra. A través de un raíl instalado en la pared o bien en el lateral de los peldaños (como en el caso de escaleras de caracol), la silla o plataforma asegura el desplazamiento de personas así como de objetos. 

Mucho ha evolucionado este invento desde que diera sus primeros pasos alrededor de la década de 1930, logrando importantes avances en los últimos años con el objetivo de suprimir cualquier barrera de tipo arquitectónico para personas con movilidad reducida o escasa. A continuación damos un repaso a las particularidades de esta solución así como a su situación actual.

 

Salvaescaleras en propiedades particulares

 

En la Ley de Propiedad Horizontal se establece que en cualquier vivienda, tales como las comunidades de vecinos, debe garantizarse la accesibilidad universal de cualquier persona que así lo requiera. Tanto por solicitud de la comunidad de vecinos como tal, así como por solicitud de cualquier vecino en particular, se deben llevar a cabo las adaptaciones que sean necesarias para asegurar esta accesibilidad. Para asegurar la accesibilidad universal se pueden adoptar varias medidas, entre ellas, la bajada del ascensor a cota cero o la instalación de un salvaescaleras.

Anteriormente era obligatorio alcanzar un acuerdo con mayoría simple de los propietarios de las viviendas que componen la comunidad de vecinos. No obstante, desde la reforma de 2011 de dicha ley, asienta la obligatoriedad por parte de las comunidades de vecinos de llevar a cabo las obras pertinentes para garantizar una accesibilidad completa siempre y cuando haya inquilinos y/ o trabajadores con discapacidad en alguna de las viviendas de la comunidad.

Pero, ¿quién debe hacerse cargo del pago de las obras? El pago puede financiarse y se pueden solicitar diversas ayudas que varían en función de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre la propiedad. Los propietarios del inmueble o bien la comunidad de propietarios, deberán asumir su coste siempre y cuando el importe de la derrama anual de dichas obras no supere doce mensualidades de gastos comunes, después de restar las correspondientes ayudas y subvenciones.

 

¿Qué tipos de salvaescaleras hay y cuál me conviene más?

 

Una vez tomada la decisión de instalar un salvaescaleras, seguro que nos planteamos ciertas preguntas. ¿Cuál es la modalidad que más se adapta a mis circunstancias? ¿En qué se diferencian en la práctica los diferentes modelos disponibles?

Si lo que necesitas es una solución de movilidad para una persona mayor o con movilidad reducida con cierta dificultad para caminar, te recomendamos la silla de tramo recto puesto que no es necesario realizar obra para instalarla. Esa es la solución más eficaz y económica para cubrir un tramo de escalones, además de no requerir un gran espacio para su funcionamiento.

También para personas con movilidad reducida existe la silla de tramo curvo, que dispone de un asiento y tampoco requiere de obra. Sirve para cubrir escaleras interiores y exteriores con rellanos intermedios y curvas. La mayoría suele contar con una mayor potencia y elementos especiales que permiten salvar diferentes cambios de desnivel.Para personas en sillas de ruedas o mayores problemas de movilidad, las plataformas elevadoras son la solución ideal. Esta solución incorpora una base instalada en la pared por medio de uno o dos raíles. Las plataformas verticales, así como los elevadores verticales de corto recorrido, permiten salvar tramos de hasta 3 metros, pero a diferencia de las sillas, que resultan más compactas, estas requieren unas dimensiones mínimas de espacio para poder ser instaladas y una toma de corriente. Este espacio mínimo varía según el modelo, pero por ejemplo, para la plataforma salvaescaleras vertical, se necesita un hueco de 1300×1200 mm. Para la plataforma inclinada hay varios modelos con diferentes superficies útiles, lo mínimo son 700 x 900 mm. Así mismo, para asegurar la evacuación de personas, la escalera debe tener un espacio mínimo de 1.000 mm, que puede reducirse hasta los 600 mm cuando la plataforma está desplegada.  

La única diferencia es que los elevadores verticales, además de la plataforma, incorporan unas pequeñas paredes abiertas por arriba que aseguran a sus pasajeros. Ambos se pueden utilizar en edificios públicos o comunidades de vecinos y son de fácil instalación, constituyendo una solución elegante y práctica. Los elevadores de FAIN cuentan con un sistema de elevación hidráulico y son confortables, robustos, seguros y bastante silenciosos. 

Por otra parte, ¿qué hay del mantenimiento de los equipos? Aunque este sistema cumple con la normativa actual de máquinas y por tanto el mantenimiento no es obligatorio por ley, sí resulta recomendable ya que con mantenimiento correctivo y preventivo podremos detectar posibles averías y confirmar el correcto funcionamiento de instalación, alargando el ciclo de vida del aparato y salvaguardando la seguridad de sus usuarios. Además, con el servicio de mantenimiento de FAIN, acudimos en el mismo dia laboral a resolver cualquier incidencia que puedas estar experimentando

 

Te ayudamos en todo el proceso

 

En FAIN somos especialistas en encontrar las mejores soluciones para tu caso particular con el objetivo de ayudarte a mejorar tu accesibilidad y movilidad dentro de tu edificio o de tu casa de la forma más práctica y segura para ti. Para ello, nuestros comerciales elaborarán sin compromiso un presupuesto gratuito que se adapte a las características de tu inmueble, de tu problema de movilidad (si hay en el hogar personas mayores, con movilidad reducida o discapacidad), y de tu presupuesto. Nuestros técnicos, que cuentan con años de experiencia en el sector y están acreditados, se asegurarán de que tu salvaescaleras funcione a la perfección en todo momento. ¡No dudes en contactar con nosotros aquí!