Cuando pensamos en la limpieza de nuestra comunidad, nos vienen a la cabeza zonas comunes: la entrada al portal, los buzones, las escaleras de acceso a cada planta y los rellanos. Pero, ¿te has parado a pensar en la importancia de mantener limpio el ascensor? Por él pasan prácticamente todas las personas del edificio al menos un par de veces al día. Así, no extraña que este pequeño espacio sea propenso a acumular mucha suciedad.

De una buena limpieza va a depender que el elevador funcione de forma efectiva y sin peligro para los usuarios. En los edificios que cuentan con un servicio de portería, esta tarea se puede encomendar al mismo portero (que habrá de estar instruido para la labor). En otros casos, es una empresa especializada en limpieza la que se hace cargo.

Pero ¡ojo! Los técnicos de la empresa de mantenimiento también deben tomar partido a la hora de limpiar. Hay zonas como el foso del ascensor a las que, por seguridad, solo deben acceder ellos. ¡Hagamos un repaso!

¿Qué elementos del ascensor debemos limpiar?

En el ascensor existen diferentes elementos y cada uno está hecho de un material distinto. Por tanto, habrá que emplear un método específico de limpieza en cada parte:

  • Raíles. Es muy fácil que la suciedad se cuele por los raíles de las puertas y, si estos no se mantienen limpios, el ascensor corre el riesgo de obstruirse y las puertas podrían no cerrar adecuadamente. Por eso, desde FAIN recomendamos utilizar una brocha para desincrustar la suciedad adherida a los raíles (como polvo o pequeños papeles) y después repasar la zona con una aspiradora para succionar los restos.
  • Foso. En este habitáculo se acumulan todos los residuos que caen por el hueco existente entre el suelo y la puerta, por lo que no debemos descuidar su limpieza. Para mantener el elevador en buen estado y asegurar el correcto engranaje de sus componentes, el foso debería limpiarse, como mínimo, una vez al trimestre. Conviene recordar que esta limpieza debe hacerla el técnico de FAIN o de la compañía de mantenimiento que se tenga contratada, pues solo un especialista debe adentrarse en el foso y manipular desde allí el equipo.
  • Paredes y puerta. Son las zonas en las que hay que hacer más hincapié, pues a lo largo del día acumulan manchas de grasa y huellas de dedos. Generalmente son de acero inoxidable y, para su limpieza se han de utilizar productos neutros o específicos para este tipo de superficies.
  • Suelos y espejos. También son regiones muy expuestas. Para eliminar las bacterias y gérmenes acumulados en los suelos, habrá que fregarlos con productos adecuados al tipo de material que los conformen (en muchos casos son de goma). Para los espejos, el método de limpieza será el mismo que en cristales o ventanas: se utilizará en primer lugar un limpiacristales y, después, un trapo de microfibra que aporte un aspecto reluciente.
  • Luces y botones. Para no dañar su funcionamiento, debemos evitar aplicar sobre ellos un producto corrosivo; en su lugar, es preferible usar un paño húmedo. Lo más apropiado es limpiarlos —como mínimo— una vez a la semana, ya que que están en contacto constante con las manos de los usuarios (y también con sus bacterias).

Metodología de limpieza

La metodología de limpieza del ascensor debe adaptarse a las exigencias de cada comunidad de vecinos. Los elementos que más sufren —debido al tránsito de los propietarios— y que deberían limpiarse con mayor frecuencia son: suelos, espejos, paredes, botones y puertas.

Conviene programar la limpieza entre las 10 y las 12 de la mañana, evitando así las horas más transitadas del día. Aunque generalmente no sea necesario, en ocasiones habrá que poner el ascensor ‘fuera de servicio’ para realizar una limpieza más profunda (por ejemplo, después de una obra o mudanza). En cualquier caso, la limpieza se ejecutará siempre de arriba abajo, para ahorrar tiempo y evitar ensuciar zonas que ya hemos limpiado.

Por otro lado, es importante que la empresa de limpieza que da servicio a la comunidad compruebe de forma puntual el correcto funcionamiento de algunos dispositivos: luces, botones, teléfono de emergencia, apertura y cierre de puertas, etc. En el caso de ser una comunidad de propietarios con servicio de portería, esta tarea puede coordinarse entre ambas partes para que solo una de las dos se encargue de hacer esta comprobación.

Mayor seguridad para los usuarios

Mantener limpio el ascensor es también un modo de garantizar la seguridad de todas las personas que hacen uso de él. Y es que si la limpieza se lleva al día, el riesgo de sufrir accidentes y averías se reduce.

No obstante, queremos insistir una vez más en la peligrosidad que entraña para un portero o una empresa de limpieza manipular zonas metálicas, cortantes o móviles. Por ello, estos agentes deben ceñirse a mantener limpias las áreas estáticas y contar con la asistencia de un técnico para la limpieza de determinadas zonas.

¿Tu ascensor se estropea aún pasando las revisiones y llevando una correcta limpieza? ¡No te preocupes! El personal de FAIN se caracteriza por su espíritu resolutivo y es capaz de adaptarse a cada cliente, con sus necesidades y circunstancias. Puedes localizar tu delegación más cercana o llamar a nuestro teléfono de atención 24 horas (902 109 625). ¡Estaremos encantados de ayudarte!

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