En FAIN trabajamos para incorporar la última tecnología en nuestros ascensores. Perseguimos un uso más seguro de ellos, un mantenimiento más sencillo y una mejor experiencia del pasajero. Por ello, invitamos a sustituir las células fotoeléctricas de las puertas por modernas cortinas infrarrojas.

Según datos de la Federación Empresarial Española de Ascensores (FEEDA), al menos 3 de cada 100 accidentes en ascensores ocurridos durante 2017 se podrían haber evitado si el elevador hubiera tenido instalada una barrera de infrarrojos. ¿Conoces las razones? ¡Te las contamos!

Área de detección más amplia

Las tradicionales células fotoeléctricas de uno o dos rayos que se colocan a una altura determinada de la puerta del ascensor detectan obstáculos únicamente a esa altura, pero no captan obstrucciones por encima o por debajo del rayo de luz. Por tanto, no evitan que la puerta golpee al cerrarse contra los obstáculos que puedan existir fuera de la trayectoria de ese rayo.

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¡Y qué decir de los perros! Nuestros mejores amigos suelen ser los primeros en entrar y salir del ascensor, van siempre por delante de sus amos. Esto supone un problema, ya que las fotocélulas tampoco detectan las correas. Como consecuencia, si algún usuario solicita el elevador desde otro piso, las puertas se cierran y puede producirse el ahorcamiento de los canes (con el trauma que esto supone para sus dueños).

Para corregir estas deficiencias surgen las cortinas de infrarrojos, que se utilizan para evitar que las puertas del ascensor se cierren en el momento en el que alguien o algo se encuentre entrando o saliendo de la cabina. Su modus operandi es sencillo: cuando una persona u objeto es interceptado por uno de los rayos, el sistema se activa automáticamente provocando la reapertura de la puerta.

La clave está en que las cortinas infrarrojas barren un área mayor que las células fotoeléctricas. Por eso son la mejor solución ante cierres inesperados en cabinas cuando cruza el umbral una persona en silla de ruedas, un usuario con muletas o bastón, un animal con correa o un menor que está aprendiendo a caminar.

En concreto, una cortina de luz estándar contiene un total de 20 rayos paralelos y 94 rayos cruzados. Al contrario que las células fotoeléctricas tradicionales, las barreras infrarrojas garantizan la detección de objetos en una zona de la puerta de hasta 165 cm. de altura. Es más, el sistema funciona hasta que las puertas se cierran completamente. Por eso asegura la integridad física del pasajero y de sus bienes.

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barreras-infrarrojasLas cortinas de infrarrojos permiten detectar a los menores de corta edad, tengan la altura que tengan. Su instalación también será provechosa para los ancianos que, al caminar despacio, son más proclives a ser golpeados por las puertas. Por eso se dice que la instalación de barreras infrarrojas resulta especialmente útil para estos dos colectivos vulnerables: los niños y las personas mayores.

En FAIN consideramos fundamental que los equipos se modernicen e incrementen  sus sistemas de seguridad (recuerda que trabajamos con el objetivo “cero accidentes”). Nuestra máxima es trabajar por y para la tranquilidad de nuestros usuarios. Con ese fin hemos lanzado una campaña para apoyar la venta de cortinas de infrarrojos.

¡No dejes pasar la oportunidad de proteger a los tuyos! Ofrecemos un descuento del 40% en el suministro y la colocación de estas barreras, siempre que el servicio se contrate antes del 31 de marzo de 2019. Puedes echar un vistazo a este documento para ampliar la información y consultar el importe exacto de la instalación. Si tienes cualquier duda, ¡estamos a tu disposición!